China, cultura y belleza

China es el país en el que se alcanzó un mayor florecimiento cultural, muy superior al del resto de las civilizaciones de la época.

La evolución de la cultura de este pueblo se produce sin influencias externas, ya que apenas tuvo contactos con otros pueblos al estar separados por inmensas cordilleras y desiertos. La palabra “China” proviene de Chung-hua, que significa precisamente “pueblo portador de cultura desde el centro”. La cuna de la cultura china se localiza en la grande y fértil llanura del río Amarillo (Hoang-ho), al norte del país. Unos 15.000 años antes de Cristo se construyeron las primeras ciudades fortificadas, que dependían a su vez de la capital, donde residía el emperador, llamado “hijo del cielo”. Él era el mediador entre los hombres y las fuerzas de la naturaleza y del cielo.

El dios Jade, considerado como el dador de vida, era la divinidad máxima. Por eso, al mineral jade se le atribuían poderes mágicos y de inmortalidad. En 1968 se encontró en una tumba china el cuerpo de la princesa Teou-Wan, que media 1,72 m, momificada hace mas de 20 siglos. Estaba envuelta en vendas de algodón y cubierta completamente por un traje compuesto por 2.156 placas de jade, cosidas entre sí con hilos de oro.

El pueblo chino no tuvo nunca deseos de salir de sus fronteras, pero si de defenderse, por lo que levantaron ciudades fortificadas. La Gran Muralla, de 4.000 km de longitud y con torres de vigilancia cada 100 m, fue construida por los chinos hacia el año 300 antes de Cristo y es la única obra del hombre que se puede observar desde la Luna.

Los cuidados del cuerpo

El herbario de Shen-Nung

En el año 300 antes de Cristo, el emperador Shen-Nung expuso en un libro, titulado El gran herbario, sus conocimientos sobre gran numero de plantas y su uso medicinal, cosmético y culinario. El gran herbario es el primer libro oficial sobre el tema, aunque, como reconoce su autor, gran parte de la información allí recogida proviene de la recopilación de escritos más antiguos.

Muchas de las plantas mencionadas en esta obra se utilizan en la actualidad y no han podido ser sustituidas por otro tipo de productos.

El trato del emperador Hwang-Ti

En una fecha posterior, el emperador Hwang-Ti escribió una notable obra, que es un verdadero tratado de medicina, referente a los cuidados del cuerpo. Este libro constituye un autentico manual de la salud, algunos aspectos del cual comentamos a continuación.

En el libro se cita la circulación de la sangre con toda clase de explicaciones. Esto es realmente llamativo, cuando en Occidente no se descubre la circulación sanguínea hasta el año 1600 después de Cristo, es decir, unos 4.000 años después de escribirse el tratado del emperador Hwang-Ti. Solo unos años antes, en 1550, el científico español Miguel Servet había expuesto, entre otras teorías, la posibilidad de que el cuerpo tuviese circulación sanguínea, y fue quemado por hereje.

El libro de Hwang-Ti, que es fundamentalmente un código ético, explica también la teoría en que se ha basado desde entonces la medicina china. Los puntos principales de esta teoría son:

  • La medicina reconoce don principios fundamentales: el yin y el yang, que constituyen dos fuerzas antagónicas u opuestas que lo dominan todo. Son fuerzas antagónicas, por ejemplo, hombre y mujer, vida y muerte, salud y enfermedad, día y noche, etc. Todo tiene su opuesto y el universo depende del equilibrio entre estas fuerzas antagónicas.
  • La enfermedad es un desequilibrio, y para que no llegue a producirse se debe cuidar la salud. Esto puede hacerse con una dieta alimentaria adecuada y con ejercicio físico acorde con la constitución, las fuerzas y la edad. Se instaba a vivir siempre en armonía.
  • El masaje ayuda a nivelar el caudal de energía de los órganos que tienden a desequilibrarse. Lo efectúan siempre masajistas ciegos, por disponer éstos de una sensibilidad mayor en las manos. Cuando se realiza el masaje no se utilizaban aceites ni cosméticos para que no se interpusiera nada entre el paciente y la energía que comunicaban las manos del masajista. Los cosméticos se aplicaban después del masaje para perfumar y suavizar la piel.
  • Cuando el desequilibrio era muy grande, el médico reforzaba la actuación del masaje con la acupuntura, consistente en introducir largas y finas agujas de oro o plata en puntos muy precisos del cuerpo. En este tratado se recogen mas de trescientos puntos y cada uno de ellos se relaciona con un órgano o función corporal.
  • En el libro se habla también de la vacunación, de la utilización de los olores y colores para tratar las dolencias del cuerpo y del uso de los baños para curar los trastornos.
  • El estudio de la enfermedad se basaba en la observación minuciosa del paciente. Por esto, pasaban horas tomando el pulso, pues partían de la idea de que cualquier enfermedad se podía diagnosticar tras observar las alteraciones del pulso. El pulso se tomaba en diferentes partes del cuerpo y tenían establecidas y descritas hasta veinticuatro variedades de pulso.

En esta época, la medicina, los cuidados corporales y la cosmética estaban tan indisolublemente unidos que era difícil separarlos.

Todos estos conocimientos se han trasmitido invariables desde el año 3000 antes de Cristo hasta nuestros días. En 1944 se publicó por primera vez una enciclopedia, de 40 libros, donde se recogían todos estos conocimientos, que han permanecido sin cambios durante 5.000 años. Las corrientes medicas occidentales no se introducen en China hasta el siglo XIX y, aun así, hoy día se siguen utilizando las veneradas tradiciones, y gran parte de las ideas y los métodos antiguos no han sido desterrados.

El arte de vivir

Si algo ha dado fama al pueblo chino a lo largo de los siglos es su refinamiento.

Ningún pueblo se ha destacado tanto por la perfección en el arte de vivir, en el culto a la personalidad, en el desarrollo de los cuidados del cuerpo, de la mente, del pensamiento y de la ciencia.

La capacidad del pueblo chino para el goce y disfrute de los sentidos se manifiesta en todos los actos de su vida cotidiana: comer, beber, asearse, vestirse o cuidar el jardín. Esta forma de ser está presente también en el arte.

El chino gustaba de celebrar fiestas y, pese a no disponer de día festivo en la semana, aprovechaba cualquier ocasión para ello. Por ejemplo, la entrada del otoño o primavera, la celebración de una boda, las ceremonias funerarias, etc.

La fiesta mas espectacular era la del Año Nuevo, antes de la cual era tradición que se pagaran todas las deudas. Estas fiestas duraban varios días, durante los cuales no se trabajaba y se dedicaban a renovar los hogares. La noche de fin de año se celebraba con los tradicionales fuegos artificiales, después de las cuales se organizaba un banquete en familia y se presentaban ofrendas a los dioses y a los antepasados.

El vestido

La seda se conocía ya en China 2.000 años antes de Cristo, y se comenzó a fabricar en la región de Shang Tun.

En esta época, el traje de la clase alta y aristocrática consistía en una larga camisa, una chaqueta suelta con mangas y faldas largas y anchas. Hacia el 200 antes de Cristo se comenzaron a usas botas y pantalones. Sobre el traje levaban abrigos de brocado en verano y de seda forrados con piel en invierno. El traje no debía realzar las formas del cuerpo y si mostrar la belleza y el lujo.

El vestido del pueblo era mas sencillo y consistía en una chaqueta y unos pantalones de algodón azules, indumentaria que se ha mantenido hasta hoy.

Los cuidados estéticos

La cosmética ha estado en China altamente desarrollada desde la antigüedad. Las mujeres se empolvaban la cara, el cuello, y los hombros con polvos de arroz de color blanco y se aplicaban lunares falsos para resaltar la perfección de la tez. Se daban coloretes en las mejillas, se pintaban los labios y se afeitaban las cejas para dibujarlas artificialmente con lápices de carbón. Llevaban el pelo largo y recogido en un moño, cubierto a veces con un gorro o un casquete.

Después de una invasión manchú se obligo a todos los hombres a raparse la cabeza, dejándose solo una coleta homenaje al caballo, animal favorito de los manchúes. Las mujeres se apropiaron la idea y se afeitaron el cabello en la parte alta de la frente para resaltar su amplitud y aparecer más inteligentes y atractivas.

Un signo de nivel social y económico era dejarse crecer las uñas, que se protegían con estuches y fundas metálicas. Las mujeres y los hombres que llevaban las uñas largas demostraban que no se dedicaban a trabajos manuales.

El abanico, usado tanto por hombre como por mujeres, llegó a ser un motivo de arte, de expresión y de dialogo sin palabras.

Hacia el año 600 después de Cristo nació la costumbre en las mujeres chinas de deformar los pies para que fuesen siempre muy pequeños. Los pies no se descubrían nunca a terceros, pues se consideraban la parte mas intima de la mujer, con una fuerte motivación sexual. Este atractivo era mayor si los pies eran pequeños. Esta costumbre se conservó hasta nuestro siglo y fue causante de que en China se perdiese el arte de la danza.


Texto integro de la fuente: Curso de Peluquería y Estética Profesional de RBA Editores

Comentarios

Entradas populares